LAS CALLES ESTÁN DESIERTAS

Hoy ha sido un día raro.

Estamos todos en casa  y me he puesto muy contenta, hasta que me he enterado de que mis hermanos no están de vacaciones y de que ninguno puede salir a la calle. Bueno, en realidad, yo sí puedo; mi mami me ha dicho que saldré un ratito para hacer pis y esas cosas. Pero le he contestado que si mis hermanos no pueden salir, tampoco yo quiero ir a la calle.

Para que no me enfurruñara, me ha habilitado un lugar en la terraza, una especie de  reservado con empapadores en el suelo, para que tenga mi propio WC. Me dice mi mamá que así, si me apetece salir a la calle, ella me acompaña y si no quiero salir, voy a mi cuarto de baño privado.

La verdad es que no entendía nada. Es la primera vez que estamos todos en casa y que mis hermanos no van al cole pero no están de vacaciones.

No hay nadie en la calle
Ni un alma…

No lo entendía, así que mi mami me ha dicho que hay un virus que pone a las personas malitas y por eso deben quedarse en casa, para que no las ataque.

Debe ser un virus con mucho poder porque creo que lleva corona y viene de un país lejano.

Mis hermanos me han asomado al balcón y he visto que nuestra calle estaba completamente vacía. Me ha dado pena pero mi mamá me ha explicado que eso es lo mejor porque, como el virus no puede vivir si no se sube encima de una persona, pues que si las personas se esconden en casa y no le dejan entrar, lo vencerán.

No entiendo muy bien todo esto pero  yo estoy asombrada de ver a mis hermanos lavándose las manos continuamente y cada uno en su cuarto, haciendo sus deberes. Yo entro y salgo constantemente de sus habitaciones y les doy un beso porque me divierte que me digan: “Boli, no nos beses que ahora no hay que darse achuchones para que el virus no pase de unos a otros” y luego me dejen lavarme las patitas con sus jabones.

Otra calle vacía
Mi Mami me ha pedido que ponga este cartel para que estéis bien informados

Tras pensarlo mucho, como mis hermanos me han dicho que los perritos y perritas no se ponen enfermos con el virus, le he dicho a mi mamá que yo podía llamar a mi prima Chiqui  y a otros cuantos amiguitos y amiguitas (aunque yo no sea muy sociable, tengo amigos) y formar un ejército para luchar contra ese virus, por más rey de un país lejano que sea…

Mi mamá me ha abrazado fuerte…

Ladribesos. BOLITA

Hoy estoy contenta

He desayunado con mi mamá y después nos hemos puesto a trabajar una al lado de la otra.

Mientras mi madre escribía en su ordenador, yo hacía caligrafía en mis cuadernos.

No os lo había comentado  pero tengo unos cuadernos muy bonitos, en los que escribo mis historias para luego dárselas a mi mamita que me ayuda a ponerlas en el blog.

Es verdad que me puse muy triste cuando me dijeron que no podía ir a la universidad pero eso ya pasó. Ahora me encanta trabajar en casa, con la supervisión de mi madre (que es muy estricta con lo de las faltas de ortografía y me obliga a leer y escribir todos los días un rato, aunque no tenga ganas de contar cosas en el blog)

Nos ponemos  las dos juntitas, al lado del balcón, para que nos dé el solecito a través de los cristales. A veces mi madre me llama al orden porque me gusta ladrar y asustar a los niños y perritos que pasan por la calle. Cierto es que me distraigo pero es que, en invierno, hay poca gente en la playa y no pasa casi nadie bajo nuestro balcón, al contrario que en verano, que pasan tantos que ya ni siquiera me paro a decirles ni guau.

Bolita y su mami
Me encanta pasear por la playa con mi mami. Cuando me canso de caminar me lleva en sus brazos y eso es guay

Será por eso, porque no hay mucha gente que hoy estoy contenta. Bueno, no porque haya poca gente sino porque hoy viene mi prima Chiqui  a pasar unos días con nosotras y así tendré alguien a quien asustar (esto lo pienso mientras hago caligrafía, pero no lo digo porque mi mami me reñiría)

Mis hermanos no están y los echo de menos. Aunque me hacen rabiar (me dan pelotazos, se ríen de mí si chillo o me asusto, me amenazan con pintarme el pelo de colores y cosas así) no me gusta que se vayan todos al mismo tiempo porque me aburro un poco.

La verdad es que, además de darme tormento (cuestión que ni remotamente reconocerían) también me hacen reír, juegan conmigo y me dejan que les bese sin parar y les de lametazos en la nariz.

A veces, mi hermano mayor trae a casa a una amiga muy simpática; se llama Pepa y me encanta que nos visite porque le gusta tumbarse en el sofá conmigo y me deja que le revuelva la cabeza con mis patitas. De hecho, cuando se levanta para irse, mi hermano se monda de risa porque dice que le hago unos cardados años 60 perfectos. No sé muy bien lo que quiere decir eso pero debe ser porque le dejo los pelos muy alborotados.

Bolita y Chiqui
Mi prima Chiqui parece una sultana. No es muy divertida porque es muy moñas pero, a veces me gusta jugar con ella y hacerla rabiar un poco

Pensando estas cosas y otras se me ha pasado el día volando. Ha venido mi prima Chiqui que, tan enmadrada y pastelona como siempre, sólo quiere que le digan que está guapa y que la manoseen. Pero le puede la envidia y, no tengo más que jugar un poco con la pelota delante de ella para que se ponga a gimotear porque la quiere tener ella.

Me he reído tanto haciéndola rabiar que me dolía la barriga y mi mamá me ha tenido que llamar al orden y me ha pedido que le dejase mi pelota y mis juguetes. Se los he dejado porque quiero mucho a mi mami y porque estoy cansada de moverme y reír a carcajadas.

Tengo tanto sueño que se me cae el lápiz…

Me quedé dormida mientras escribía y mi mamá me ha hecho estas fotos. Duermo felíz como una perdíz!
Mi prima Chiqui dice que ronco. Qué mala es la envidia!!

Ladribesos. BOLITA

Por cierto…hoy se celebra el día de la mujer trabajadora. Quería escribir sobre eso pero estaba agotada de tanto jugar y reír y me ha vencido el sueño. Lo dejo pendiente

Aúpa las mujeres!! Aúpa los seres humanos y los animalitos!!!

PERR@S CON DERECHO A PLAYA

El domingo tuve encima de mi casa un cielo dominado por el sol. Me costó un poquito despertarme porque la noche de antes jugué al futbol con mis hermanos y me agotaron; de hecho, mi madre les llamó al orden porque me dieron un par de balonazos intencionados para hacerme rabiar. Pero, en cuanto oí a mi mami trastear en la cocina, vencí la pereza, me sacudí y salí a desayunar con ella.

En cuanto vi ese día tan luminoso me entraron ganas de salir a pasear.

Le pedí a mi madre que nos fuésemos un rato a la playa y casi me atraganto de lo rápido que desayuné. No quería que mis hermanos nos acompañasen porque quería estar tranquila.

De nada me sirvieron las prisas…

Mi hermano pequeño se levantó, desayunó en un santiamén y dijo que se unía a nosotras  en la vuelta. Ahí se fastidió la cosa…

Soy Bolita y estoy jugando en la playa, subida a una roca porque me gusta la aventura

Se empeñó en que me tenía que socializar, que debía aprender a jugar con otros perritos, que no podía andar gruñendo a todo can con el que me cruzaba en la calle y zarandajas por el estilo. En resumen, que se empeñó en que fuésemos a un playa en que permiten la entrada de perros.

Y lo peor de todo es que consiguió convencer a mi mamá.

Estoy segura de que lo hizo por chincharme. Sabe perfectamente que no me gusta esa playa. Prefiero la playa de siempre, la que hay frente a nuestro balcón, aunque sé que a veces puede que tenga que correr porque viene la policía.

Reconozco que la playa “para perros” es muy bonita, tiene arena suave, rocas y olas tranquilas que permite meter las patitas en el agua sin peligro. Pero todo eso no  sirve de nada porque a una servidora le da miedo ir a esa playa.

En cuanto pones un píe en la arena, se te acercan un montón de chuchos de todos los tamaños y colores, empeñados en revolotear a tu alrededor, olisquearte el trasero, empujarte y obligarte a retozar con ellos. A mí me entra el pánico y salgo corriendo en dirección contraria y claro, ellos corren detrás porque creen que quiero jugar. Esto provoca las risas de mis hermanos, que dicen que, entre mi tamaño y mis chillidos, parezco una ratita.

Nunca me han hecho daño en sus intentos de acercamiento y amistad conmigo, pese a que hay perros enormes entre los que me persiguen, pero confieso que, en todas las ocasiones, ha tenido que ir mi madre a rescatarme porque veía que no disfrutaba con el juego.

Bueno, ya sabéis por qué no me gusta ir a esa playa. Pero, para no mentir, reconozco que el domingo me lo pasé muy bien porque, cuando llegamos nos encontramos con una amiga de mi mamá y su hijo.

Con mi tía Laura y Mateo (en la barriga de su mamá) que juegan conmigo y me cuidan

Mi hermano se distrajo con el otro chico y se olvidaron un poco de mí. Pude disfrutar de la atención absoluta de mi mamá y de su amiga, que me protegieron de las intenciones de acercamiento de otros perritos y perritas. Jugué feliz con ellas por la arena y entre las rocas y me divertí viendo a los demás perros bañarse, sacudirse el agua y mojar a sus dueños, saltar y correr por la playa a toda velocidad. Esa mañana todos estábamos contentos.

Al principio no me apetecía mucho acercarme al agua
Pero soy una perrita muy valiente y luego me acerqué

Al regreso a casa, mi hermano me dijo que “menos lobos, caperucita” que me había observado en varias ocasiones con el rabo entre las piernas. Yo le dije que había visto cómo un perro grande le había embestido en su carrera y le había rebozado en arena y que entonces el que estaba con cara de miedica era él. Ya no se metió más conmigo esa mañana. Entendí que no quería que contase ese episodio a nadie…

Ladribesos. BOLITA

MI PLAYA ESTÁ PATAS P´ARRIBA

Los últimos días ha habido tormentas en el cielo de mi ciudad

y he salido con mi mami a dar cortos paseos por el patio, bien resguardaditas del frío y la lluvia. Habitualmente me tomo mi tiempo porque no acabo de aceptar el tener que hacer mis necesidades al aire libre y me cuido mucho de que nadie me vea el pompis pero, con este mal tiempo, no he tenido remilgos en hacer pis de inmediato para volver pronto a casa, a refugiarme en mi mantita.
Ya os conté que no me gusta pasear cuando hace frío y me hago la dormida y remoloneo cuando veo que preparan mis cosas para ir a dar una vuelta.

Pero ahora que llevaba unos días sin pasear por la playa, echaba de menos corretear por la arena.

Le he pedido a mi madre ir un poquito a las rocas de la escollera y pese a que me ha advertido de que estaría resbaladiza y revuelta, ha accedido.

Me ha dado mucha pena ver mi playa inundada y desordenada

¡Virgen Santa! Cuando hemos llegado al paseo marítimo ya se me llenaban las patitas de arena y piedras; pero no de arena fina y suave como la de siempre sino de arena sucia de algas y que me molestaba como si fuesen trocitos de vidrio. No me ha gustado, así que he pedido a mi mami que me cogiese en brazos y el resto del paseo lo he hecho cobijada en su pecho, al abrigo de su chaqueta, desde donde he contemplado cómodamente un horizonte que he encontrado extraño y apagado.


He pedido a mi mami que me prestase sus gafas de sol (aunque me quedan grandes) porque, cuando he visto nuestra playa me han entrado ganas de llorar y no quería que nadie me viese porque siempre que lloro o me río hay alguien que acaba diciendo: “Mira, una perrita que llora!!” “Mira, una perrita que ríe!!!”


Nuestra playa estaba totalmente “patas arriba” (es la manera que tienen mis hermanos de decir que algo está desordenado aunque, la verdad sea dicha, no acabo de entender muy bien esta expresión porque, ni su habitación ni el mar tienen patas. Pero bueno, yo os la explico para que entendáis que lo que quiero decir es que mi playa estaba muy desordenada)
Me ha dado mucha pena verla tan destrozada pero mi mami me ha explicado que es normal que haya tormentas y que la culpa de este desorden no siempre es del mar sino de nosotros que, a veces, invadimos su terreno. Ahora estoy más contenta porque también me ha dicho que pronto limpiarán todo y dejarán la playa igual de bonita que estaba. Y yo creo a mi mamá porque ella nunca miente.

Mi prima Chiqui se gusta tanto con su jersey amarillo que ni siquiera quiere bajar de su cojín para no mancharse


Después hemos vuelto a casa. Hoy ha venido a pasar el día mi prima Chiqui que está a dieta porque el veterinario le ha dicho que estaba demasiado rechoncha. Como está tan mimada, para tenerla contenta, le han comprado un jersey amarillo con el que ella se encuentra muy guapa. Como ya sabéis que es muy “moñas” (esto también me lo han enseñado mis hermanos) casi no pisa el suelo para no mancharse. Por eso no ha querido venir a pasear.

Pero yo llevo las patitas llenas de arena y cuando llegue a casa, le daré un abrazo fuerte encima de su jersey amarillo y estoy segura de que saldrá despavorida en busca de mi tia Paquita para lloriquear porque la he manchado…


Ladribesos. BOLITA

No me gusta salir cuando hace frío

Aunque mi mami dice que tenemos el mejor clima del mundo sobre nuestra ciudad, ya me tiene que poner el jersey para salir a pasear.

Reconozco que soy friolera y que busco los rayos de sol en todas las ventanas de casa. No me gusta el frio. No me gusta que me pongan trajes porque no me puedo mover a gusto y algunos me pican. Y sin traje tengo frío y no me gusta salir.

Resumiendo: cuando llega el frío no me gusta salir de casa.

Me hago la dormida para no salir cuando hace frio
Bolita despertando envuelta en su manta preferida porque es muy suave.

Conforme disminuye la temperatura, aumenta mi remoloneo cuando mi madre o mis hermanos quieren sacarme a pasear. Mientras preparan mis cosas para salir, los miro con el rabillo del ojo y me hago la dormida pero no suele darme resultado porque me hacen cosquillas, me da la risa y claro, eso me delata y tengo que irme al obligado paseo.

Esta foto me la ha hecho mi hermano a traición y me ha apostado un masajito en las orejas a que no era capaz de ponerla. Le he ganado!

Aunque mi madre me lo ha explicado un millón de veces, no acabo de estar muy convencida de por qué yo (y sólo yo) tengo que hacer mis necesidades en la calle, sobre todo cuando hace frío.

Pero confieso que no soy capaz de subirme a la taza del wc y manejar la cisterna. Por eso no insisto.


Lo que no me gusta nada es salir a pasear con mi hermano mediano porque, si me entretengo, se ríe y me amenaza con apedrearme con mi propia caca. Aunque no lo ha hecho nunca, no acabo de fiarme y como no me relajo, me estriño y eso hace que me amenace más. No, no me gusta que me pasee mi hermano mediano. Mi mami lo sabe y procura pasearme ella siempre que puede, aunque me tranquiliza diciendo que no me preocupe, que mi hermano sólo bromea para tomarme el pelo. Pero por si acaso…mejor que me pasee mi mamá.

Ahora ya podéis entender por qué espero con tantas ganas que pronto venga el buen tiempo…

Mientras tanto, busco los rayos de sol en casa …

Por cierto, MUY IMPORTANTE que no dejéis la calle sucia cuando nos saquéis a “nuestro wc al aire libre”. Mi mamá siempre lleva agua con vinagre y bolsitas para limpiar bien cuando hago pis y pos


Ladribesos. BOLITA