FELIZ AÑO NUEVO!!

Hace tiempo que no escribía, ya sabéis. La última vez ya os dije que estaba desganada porque me sentía un poco triste con el final del verano. Pero eso ya pasó, ahora estoy contenta de nuevo. He tardado en escribir porque los preparativos de la Navidad me han tenido ocupada y entretenida. Antes de fiestas me llevaron a la veterinaria a hacerme la paticura (¡qué manía!) y luego hemos estado de compras y organizándolo todo para la celebración de la Navidad.


¡Me encantan estas fiestas! Nos reunimos todos y, aunque mis hermanos me quitan la atención completa de mi mamá y encima no paran de meterse conmigo, me siento feliz de tenerlos a todos en casa.


En la cena de Nochebuena cantamos villancicos y luego mi hermano se vistió de rojo, se puso tripa y barba blanca y nos repartió un montón de regalos. Mi prima Chiqui – que está cada vez más fondona- no reconoció a mi hermano y estaba asustada, escondida detrás de mi tía Paquita. Pero cuando le entregaron sus regalos se puso tan contenta y tan nerviosa que parecía eléctrica, moviendo el rabito y yendo de un sitio a otro sin control.
No me gustó que a las dos nos regalasen lo mismo pero mi mami me hizo entender que eso era para que no nos peleásemos. Aunque no lo dijo yo sé que es porque mi prima Chiqui es envidioseta…

En Nochevieja lo pasé muy bien y bailé como una descosida, aunque no quisieron darme una copa de cava y sólo me dio tiempo a comerme una uva, mientras los demás se las zampaban todas.

Me encanta corretear y buscar tesoros entre las rocas, en compañía de mi mami

Esta mañana ha amanecido un día grisáceo pero sin viento y con buena temperatura. He aprovechado para desayunar con mi madre y después le he pedido ir a dar un paseo a la playa. Ha aceptado porque le he prometido que este nuevo año seré más aplicada con mi blog y no me meteré con mi prima Chiqui.


Me lo he pasado genial correteando por la arena y por las rocas. No había nadie, sólo mi madre y yo. Estoy segura de que este año será maravilloso.

¿Os gusta mi jersey de rombos? Es muy calentito. Así puedo mirar el mar sin pillar un resfriado

Deseo que 2020 también sea un año maravilloso para vosotras y vosotros. Espero que sea un año constructivo, conciliador, de igualdad, paz y solidaridad. Un año de oportunidades y encuentros, de respeto a personas, animales y al planeta…un buen año en nuestras vidas…


De corazón os deseo que este sea el comienzo de nuestros mejores tiempos.
Mis cariñosos ladridos navideños para tod@!

BOLITA. Primer escrito de 2020

Un Paseo Otoñal

Llevo un tiempo desidiosa. Mi madre me anima a escribir pero no encuentro el momento. Hay demasiado silencio estos días.

La gente ha abandonado la playa, ha vuelto a sus casas tras el verano y aunque siempre me quejo del ruido de los niños y de que no puedo bajar al patio cuando están ellos porque se meten conmigo e intentan manosearme, ahora los extraño. Echo de menos sus balonazos en mi ventana, sus gritos, sus risas y hasta su enfermiza obsesión colectiva por achucharme y cogerme. De alguna manera, me aburre su ausencia. Los ratitos que pueden, mis hermanos juegan al futbol conmigo pero siempre acaban dándome algún balonazo excesivo que me obliga a refugiarme en los brazos de mi mamá.

Jugando en la playa desierta
Jugando en la zona más resguardada de la playa desierta. Busco la pelota que me ha lanzado mi hermano, pero no la veo…


Hoy he salido a pasear; el cielo estaba violeta oscuro -pese a ser temprano- y hacía un viento increíble, como los que hace en la peliculas de piratas cuando hay tormenta en el mar. El viento soplaba con tanta fuerza que se me han dado la vuelta las orejas.

Mi hermano ha empezado a reirse y a decir que parecía una fallera (“Bolita la fallera, Bolita la fallera!” repetía muerto de risa) A punto ha estado de fastidiarme el paseo. Menos mal que nos hemos cruzado con un perrito de pelo largo que parecía una estrella de mar, de tan levantados que llevaba los pelos; eso ha hecho que la atención de mi hermano se desviase hacia “la estrella de mar” y me ha hecho reír.

Mi madre también parecía el sol naciente, con todos los pelos alborotados mientras vigilaba que corretease un poquito por la arena. No me vigilaba a mí sino que no viniesen esos policías que entran en la playa con zapatos, para echar perritos. Mi madre ha reñido un poco a mi hermano porque ha gritado “policía, que viene la policía” y yo he salido disparada, que se me salía el corazón por la boca, he tropezado y se me han llenado los ojos y el hocico de arena. Me he enfadado un poco y no le he dirigido ni un ladrido durante un rato pero, como me aburría sin jugar con él, he cedido a sus socarronas peticiones de perdón y hemos vuelto a la acción.
De regreso a casa se me han vuelto las orejas otra vez pero, antes de que se diese cuenta mi hermano y se burlase, mi mami me las ha arreglado.


Hoy hasta las palmeras andaban despeinadas y bamboleantes. Pasó el verano y ha sido nuestro primer paseo de otoño. Estoy contenta.


Ladridos cariñosos, de esos de hoja de otoño, ocre y tibia
BOLITA

Quiero ir al pediatra

Hoy me he despertado con el rabito cruzado. Eso dicen mis hermanos cuando me ven enfurruñada (“tienes el rabito cruzado, Bolita!)  Siempre me pongo inquieta cuando me toca ir a la veterinaria (lo siento, Raquel, pero es la verdad, aunque no es por ti, te lo prometo!) No entiendo ese empeño repetitivo y mensual de hacerme la paticura (mani-pedicura en todas mis extremidades), mirarme la boca y apretarme el culete. Y menos entiendo que la clínica esté siempre repleta de perros y gatos enormes que no tienen otra fijación que la de poner sus hocicos gigantes a 2 centímetros de mi cara o de mi trasero.

De nada sirve que le pida a mi mami que me lleve al veterinario de mis hermanos pequeños (mi veterinaria se llama Raquel y a mis hermanos los llevan dos veterinarios diferentes, uno se llama Médico y el otro Pediatra). Mi madre es muy buena pero en eso no transige y no hay quien la saque del “No puede ser, cariño”.

La última vez que fuimos, para arrancarme una ladrisonrisa (que bien me conoces, mamita!!) me llevó a la playa, a corretear por la arena. Eso me encanta. !Me encanta! Mi mami dice que no me baja más porque está prohibido. Ella me explicó que hay personas a las que no les gustamos y otras que creen que ensuciamos la playa. Tampoco supo explicarme por qué a mi, que soy la mar de limpia, me vetan ir a pasear por la orilla del mar pero sí lo permiten a personas que dejan un rastro de suciedad, plásticos, latas, botellas y colillas.

Al cabo de un ratito jugando bajo el sol, aparecieron dos policías que se dirigieron a nosotras gesticulando y gritando (mis hermanos se partían de risa cuando se enteraron: “¡Mamà, no nos digas que han tenido el valor de cruzar la playa con uniforme y zapatos para echar a una pulga como ésta!!!”)

Al principio, al verlos allí a lo lejos, me parecieron dos pajaritos y no le hice mucho caso; pero conforme se iban acercando, al ver que no eran avecillas y que parecían estar enfadados, corrí hacia mi madre, que me tomó en brazos con toda rapidez y empezó a caminar hacia los agentes, disculpándose por estar allí conmigo.

Hoy me he levantado con el rabito cruzado, enfurruñada

De pronto, sin saber por qué, cambió la secuencia de nuestra película y los policías empezaron a correr despavoridos en dirección contraria. Al principio creí que mi madre tenía superpoderes y les había asustado pero, al momento vi pasar a Popeye como un rayo hacia ellos. Popeye es un perro-tamaño-caballo, con el que me cruzo de vez en cuando durante mis paseos y al que le caigo en gracia. Cuando pasó a mi lado, corriendo como el viento tras los policías, me dedicó una de sus sonrisas de caballo y me guiño un ojo. Desde ese día, aunque me sigue causando respeto, él también me resulta simpático. Eso hizo que me olvidase de mi visita a la veterinaria y que pasase todo el día riendo y contando nuestra aventura a todos los que querían escucharme.

A veces pienso por qué los señores agentes se empeñaba en reñirnos a mi madre y a mi y ni siquiera pidieron identificación a Popeye y a su dueño.

Hoy me he levantado con el rabo cruzado y se me está ocurriendo que, para que se me pase el disgustillo, le pediré a mi mami que me lleve a jugar a una playa donde haya perros grandes a los que les guste asustar policías (sin hacerles daño, por supuesto!!).

BOLITA

mañanas de mar y gatos

No sé si había comentado que vivo en la playa…

El sonido del agua lamiendo la arena me acuna cada noche. Por las mañanas el mar está tranquilo, el agua apenas se mueve y parece papel de plata, de ese en que se envuelven los bocadillos mis hermanos.

Siempre me despierto al mismo tiempo que mi mami y como ella se levanta temprano, soy madrugadora. Me gusta que abra las cortinas y ver el Mediterráneo mientras desayuno; mi mamá se sienta conmigo a desayunar y ese ratito es mi preferido del día porque ella es solo para mí.

A esas horas de la mañana, el agua parece de metal y a veces sueño que correteo sobre ella, como si fuese una pista gigante de hielo azul lleno de reflejos de sol y cielo.

Vivo frente al mar y me encanta bajar a jugar a la playa, aunque me lleno de arena (mis hermanos se ríen y dicen.:”ya sube la croqueta!!”) y luego me toca ducharme…que no me gusta mucho, la verdad sea dicha

Durante esos trocitos de mañana me gusta hablar con mamá; ella me pregunta por el blog y me sugiere temas, lee las noticias y me las cuenta, hace planes conmigo y nos gusta preparar sorpresas para el resto de la familia.

Mi mami preparando la cometa para el vuelo mientras yo la miro impaciente. No le gusta que ponga fotos suyas pero, en las demás fotos yo estoy enredada en la cometa y…ejem…no estoy muy favorecida…

Son momentos deliciosos porque poco después suenan los despertadores de mis hermanos que reclaman la atención de nuestra madre. Además, dejo de oír el ronroneo del agua y ya no sé si son más ruidosos mis hermanos en sus preparativos matinales o los pájaros de los árboles.

Hoy hemos conversado sobre los gatos callejeros. Confieso que no acabo de fiarme de los gatos y prefiero mantener una distancia de seguridad porque he comprobado que, cuando me ven, me miran raro, curvan sus  lomos, erizan sus pelos y me doblan el tamaño y eso me pone un poquito nerviosa. Pero, aún así, cuando digo que soy animalista es porque lo soy. Y tengo en mucha estima mi perrapalabra. Y hoy quiero demostrarlo pidiendo protección para los gatos, especialmente para los callejeros.

Mi mami tiene una amiga que preside una protectora de gatos; los recogen de la calle, los curan si están heridos, los vacunan y les buscan una familia. Hoy nos ha dicho que una mala persona ha dañado los ojos de un gatito y amputado el rabito a otro.

Se me han llenado los ojos de agua salada que se me escapaba a chorros y mi mamá me ha abrazado y me ha hecho sentir segura. Yo sé que ella siempre me va a proteger y quiero pediros que echéis una mano a los animalitos que no tienen tanta suerte como yo.

¿Cómo? Muy fácil: echa un vistazo a la página de la protectora de Fina y colabora con ellos, por favor!                    

  Facebook: AACC Ayuda callejeros https://www.facebook.com/aaccsantuario

Gracias y ladridos de mi alma para vosotr@s

BOLITA

Vayamos a votar!

Aunque mis hermanos  me llaman metijaca e intentan callarme, me gusta participar en todas las conversaciones familiares. De nada sirve que me consideren demasiado pequeña para según qué debates y  que cuchicheen cuando me alejo, porque tengo las orejas como dos abanicos y recojo muy bien los sonidos en la distancia.

En Abril anduve unos días enfurruñada porque todos fueron a votar menos yo. Menos mal que mi madre tuvo la gran idea de preparar una segunda votación en casa; puso urnas de cartón en el salón y pasamos todos por ellas, identificándonos claramente antes de depositar nuestra papeleta. Alguno de mis hermanos dijo que aquello parecía el referéndum de Puigdemont, pero mi madre le llamó al orden y le sugirió votar con seriedad.

Los resultados me devolvieron la alegría porque triunfé y salí presidenta de mi casa. Pero dimití a las dos semanas porque mi hermano mayor no paraba de pincharme y amenazar con hacerme una moción de censura (no sé lo que es porque pensaba preguntarle a mi mami pero se me olvidó)

Ahora que estaba yo tan tranquilita, todo el mundo vuelve a hablar de elecciones y votaciones y -aunque parezca mentira y pese a alguna reticencia- todos en casa han decidido cumplir con este ritual de la democracia.

Pero yo no digo ni guau porque ya no quiero ir a votar. Los días que estuve de presidenta de mi familia no fueron mejores que otro cualquiera; si acaso peores, por lo de las guasas y presiones de mis hermanos. Pero, sobre todo, no quiero ir porque esas orejas que parecen abanicos abiertos, me permiten enterarme de todo y no me gusta nada lo que he ido escuchando estos últimos meses.

Esa que se asoma a la ventana es Noria, una perrita de agua simpática como ella sola. Su mamá se llama Paqui. Dice que no sabe si votará…pero no puede!!

Tengo fijadas en la memoria las voces de todos los políticos, eludiendo sus responsabilidades y echando a los demás la culpa de lo que no les gusta; me asombra que sean tantos y tan mayores y no sepan encontrar puntos de acuerdo; me duele que mi familia y tanta otra gente, les haya dado toda su confianza y que hayan pasado tantos meses sin hacer nada con ella.

Si yo fuese su maestra creo que les castigaría a todos y les haría escribir 70 veces que no hay que pelearse con nadie y que hay que unirse para que los proyectos salgan adelante.

Esta es Lola, la niña mimada de Elena, su mami. Todos los días va a jugar a la playa

Aunque hay amigos de la familia que despotrican y dicen palabrotas cuando hablan de este tema (estas orejas mías no  pierden comba!) mi mami dice que, hagan lo que hagan los políticos, para exigirles que trabajen bien hay que ir a votar porque esa es la voz de la democracia. Pero esta vez, aunque toda mi familia acuda a las urnas, no me enfurruñaré por no poder votar ni le pediré  a mi madre referendum familiar. Esta vez prefiero jugar con mi prima Chiqui – que no es que sea santa de mi devoción – a acompañarles a ver como vuelven a prestar su confianza a personas que no sé si van a entender la importancia que eso tiene…

Lo malo es que mi prima Chiqui terminará aburriéndome y acabaré pidiendo a mi madre que organice otra votación en casa…pero esta vez no pienso presentarme a presidenta!!!

Ladridos cariñosos

BOLITA

P.D. Os dejo unas fotos de un par de amigas que se están pensando si votan y se presentan (en sus casas) o no