¿Quieres conocerme?

Mi madre dice que parezco una gimnasta rusa porque soy delgada, ágil y elástica. Mi pelo es azabache y fuego, mis ojos intensos y algo saltones y mis orejas un poco grandes, en proporción al resto de mi anatomía.

Soy feminista, solidaria, progresista, caprichosa, algo celosa, sentimental y facilona de convencer, aunque debo reconocer que me cuesta entablar relaciones a la primera y que los niños no me gustan demasiado.

En esto no me asemejo a mis hermanos, que parecen relaciones públicas y monitores de jardines de infancia.

En mi familia se da mucha importancia al corazón y a la cultura; sentimientos y libros pasean constantemente bajo los brazos a todas partes. Me hubiese gustado ir a la universidad pero ni siquiera pude plantearme hacer el acceso. Eso me entristeció y mi madre precisó mucha paciencia para convencerme de que no necesitaba ser licenciada para saber tanto (“o tal vez más”) que mis hermanos. Me ayudó a buscar opciones y alternativas y fue la principal impulsora de que acabase iniciando este blog. Ha puesto toda su confianza en mí y está segura de que esta será mi ventana de observación y participación en el mundo que hay al otro lado de las paredes de mi casa. ¡Gracias, mamá!

Debo aclarar que mi mami equivale a lo que otros canes llaman su dueña. Mi nombre es Bolita, aunque en casa suelen llamarme Chuchi; soy una perra, un ratón de Praga -una especie de pincher en miniatura-  y peso alrededor de dos kilos y medio. Cierto es que en las mujeres de mi familia no es costumbre confesar edades abiertamente pero no me importa decir que tengo 6 años y soy libra.

Imagen de Bolita despertando de la siesta

En casa todos entienden mis ladridos. Saben cuándo estoy contenta, enfadada, inquieta porque no alcanzo mi pelota o si tengo hambre. Tal vez por eso me ha costado un poquito aceptar que no soy humana pero lo que no me ha costado nada es entender que, como me repiten todos -“Bolita, no eres una persona pero no tengas la menor duda de que eres un miembro más de la familia”- estoy totalmente integrada con mis hermanos.

Ahora quiero seguir creciendo al mundo y contar lo que veo desde el mirador de mis pupilas y ladraré con el alma mi mensaje con la esperanza de que guardéis mi perrapalabra en el bolsillo de vuestra blusa, ese que lleváis al lado del corazón.

Bienvenidos a mi balcón de la vida!!

Bolita